Imaginad una temperatura entre 45-50 grados. Un viento seco y cálido. Tierra, montañas y rocas hasta donde alcanza la vista, con solo una vegetación dispersa y sedienta de un agua que no es frecuente que aparezca. Destino, el Death Valley entre los estados de Nevada y California. Saliendo de Las Vegas hacia la I-15 North hasta la salida por la US95N (dirección Reno). Siguiendo esta ruta, en la pequeña localidad de Armagosa Valley, hay que desviarse por la US373. Conviene asegurarse de llevar el depósito de gasolina lleno antes de entrar en el Death Valley, ya que una vez dentro del Parque no hay gasolineras.

Interminables rectas cuyo final lejano es como una luz al final de un túnel infinito de asfalto, y si alguna curva se asoma durante el camino proporciona una alegría inusitada al que conduce, rompiendo la deseada monotonía. A través de esta carretera abandonamos Nevada para adentrarnos en el estado de California, el estado más rico del país. En ese momento la US373 se convierte en la US127. Nos dirigimos a Death Valley Junction donde viramos hacia la US190. Nos adentrábamos en uno de los lugares más inhóspitos de la tierra y se percibía en el paisaje que teníamos a nuestro alrededor.
Como Parque Nacional es necesario tener la entrada para recorrerlo, pero la realidad es que sólo hay una caseta, sin ningún guarda, donde hacer el pago y con información sobre el recorrido. Unos baños malolientes nos recordaban que el ser humano llega y deja su marca en los rincones más remotos. Si tienes el pase anual de parques, puedes colgarlo en el retrovisor central, por si en algún momento os cruzáis con algún funcionario. Nosotros tuvimos suerte ya que la ausencia de turistas nos permitió disfrutar de toda la ruta en un ambiente de soledad acorde con el paisaje en el que estábamos inmersos.

Existen varios puntos de interés durante el recorrido a través de la US190. Dantes View. Siguiendo por el desvío marcado como Furnace Creek Wash Road, se coge la Dantes View Road. El camino hasta llegar a la parte más alta es sinuoso y con continuas curvas, además de que no hay arcén. Cuidado en la última parte ya que tiene una pendiente bastante pronunciada que unida a las curvas cerradas lo convierten en un envite para la conducción.
En la cima hay un pequeño parking desde donde se puede hacer una sencilla y corta ruta a pie. (más…)





