Categoría: Viajar por Europa

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapas 8 y 9.

    Ruta en moto a los Alpes. Etapas 8 y 9.

    Me desperté con el sol entrando por mi ventana, una imagen grabada en mi retina desde la habitación de montañas y típicas casas de los Alpes engalanadas por las macetas llenas de flores de las fachadas.

    El desayuno en la pensión Hauenstein, totalmente casero y preparado por la “mamma” fue de lo mejor que pude disfrutar durante el viaje. Café recién hecho, queso, jamón, mermelada casera, pan casero, fueron los manjares que pude disfrutar en la terraza mientras contemplaba el valle entre las montañas de los Alpes italianos. Merecía la pena tomárselo con calma, relajado, después de una semana encima de la moto, mi objetivo ese día era llegar a Genova pasando primero por el Lago di Garda, me esperaban 500 km por delante. Desayunando a mi lado toda una mesa de alemanes ya maduritos de vacaciones, relajados y con una conversación muy animada. Este fue el mejor alojamiento en relación calidad/precio del viaje (40€ con desayuno) y solo se puede pagar en cash.

    Ella me esperaba descansando a la intemperie, entre viñedos, esperando a ser cargada y volver a iniciar la ruta. Esa sensación de cargar las maletas, ponerte el casco, guantes, cazadora, el equipo, es única y aunque puede parecer tedioso, era un ritual que me agradaba realizar cada mañana. Una vez cargada la moto, hechas algunas fotos del valle, la casa y los viñedos, me despedí de la mamma y su hijo. Con un calor sofocante salí de Lagundo sobre las 10am hacia el Lago di Garda.

    En la gasolinera, a la vez que buscaba efectivo en mis bolsillos (los surtidores no admiten tarjetas extranjeras si la estación está cerrada) puede disfrutar contemplando un fantástico Ferrari. Era domingo, y parece que en fin de semana sale toda la caballería a recorrer las autopistas italianas, porque me crucé con unos cuantos…

    Seguí la carretera SS38 hasta coger la autopista A22 dirección Trento. Tomé la salida hacia la parte norte del lago di Garda y desde ahí continué por una carretera secundaria SS240 que recorre un valle entre montañas y viñedos. Esta carretera se vuelve sinuosa en la bajada hacia el pueblo de Arco y Riva del Garda, y es la entrada al lago desde el lado norte. Bajando hay un mirador en el lado derecho de esta carretera desde el que se puede divisar casi todo el lago y las montañas, así que es un punto ideal para una foto del lago.

    Lago di Garda

    Zona de vacaciones, windsurf, veraneo, repleto de restaurantes y terrazas donde los turistas, principalmente alemanes e italianos, pueden disfrutar de las fantásticas vistas del lago y de los apasionados del wind surf. Había decenas, recorriendo el lago en transversal, con los carabineri controlando que nadie se desmadre ni se cruce en la ruta de los ferrys que llevan turistas a recorrer el lago. Me senté en la orilla, cerca del embarcadero de los ferrys y de una pequeña playa. Allí estuve casi una hora tirando fotos hasta conseguir una que me gustara y creo que lo conseguí, no?

    Vuelta de nuevo a la carretera dirección Verona, en el camino desde Lago di Garda hacia Genova siguiendo la A22/E45 y la SS12. Una ciudad que tiene un gran interés turístico y es además un centro económico de la región de Véneto. Posee un centro histórico muy rico en edificios y monumentos de los períodos romano, medieval y renacentista. Verona está considerada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, y posee infinidad de museos, iglesias, palacios, plazas, puentes, teatros y hasta un anfiteatro romano (s.II), destaca además la casa de Julieta, donde se conserva su cuerpo. Realmente es una ciudad para los amantes de la historia y el arte.

    La ciudad fue tomada por Napoleón y formó parte del territorio austriaco en el s. XVIII, hasta que en el s. XIX formó parte de Italia con el Véneto. Como en todo el resto del norte de Italia, se nota la influencia de los pueblos nórdicos.

    Nada más llegar, alrededor de las 15h, solo buscaba líquidos para hidratarme ya que el sol pegaba fuerte y el calor que emanaba del motor hacía que mi temperatura corporal subiera sin cesar. Una vez repuestas las energías pude disfrutar de la ciudad y caminar por diferentes puntos repletos de historia. De lo más relevante que pude ver, destaco; La piazza Erbe completamente tomada por los turistas y puestos de mercadillo, está rodeada de palacios y casas antiguas (espectaculares los ventanales). Desde ahí se puede llegar a Lamberti. En el centro de la plaza está la fuente de la Madonna Verona y la columna de San Marcos.

    La Torre Lamberti con 84m de altura, construida en el s. XII y reformada y ampliada posteriormente como se observa en los diferentes materiales, ladrillo, piedra, mármol. Tiene un reloj del s. XVIII y dos campanas una para las horas e incendios y la otra para llamar a las armas. El puente Pietra, desde donde admirar la belleza histórica de Verona, desde él se puede llegar a la Arena. Es un puente romano que sobrevivió a la destrucción de 1.945 durante la II Guerra Mundial.

    Arena en Verona

    Arena de Verona, el anfiteatro romano. Construido en el  S. I, era el centro de representación de espectáculos hasta el terremoto del s.XII que destruyó gran parte del mismo y no se reconstruyó como teatro hasta el renacimiento. Gracias a su gran acústica se utiliza para producciones de ópera, cuatro de las cuales son fijas anualmente.

    La tumba de Julieta está situada en un convento capuchino fuera de las murallas. La tumba está en una cripta, y hay que pagar entrada (5€). En el convento hay frescos y esculturas y en los jardines exteriores se puede descansar después de un día viendo monumentos. La catedral de Verona, de estilo románico tiene una parte gótica y otra renacentista. Se construyó sobre los restos de dos iglesias destruidas por el terremoto del s. XII. El Palacio Barbieri, está situado en la piazza Bra una de las principales (y donde dejé aparcada la moto). Construido en el s .XIX actualmente reside el consejo de la ciudad, tiene como vecino la Arena de Verona. Justo enfrente hay un parque en el que descansar y refrescarse.

    Desde Verona continué el viaje hacia Genova, pasando por Piacenza, la ruta por la A4/A21/A7. Llegué a las 21:30, así que me dirigí directamente hacia el centro de la ciudad para encontrar un hostal donde dormir. Después de callejear durante un buen rato y de regatear por el precio, conseguí habitación en el hotel Tomaseo (que en realidad era una guesthouse). Disponía del día siguiente para admirar Genova, antes de continuar hacia Niza. Poco tiempo para disfrutar de una maravilla histórica.

    Me despertaron a las 6 am porque tenía que cambiar la moto, ya que delante del hostal se estaba preparando un mercadillo, así que aún dormido y con la fresca tuve que buscar un nuevo sitio para aparcar. No hubo problema, porque hay multitud de zonas de aparcamiento.

    Desayuné fuerte y me dispuse a deambular por el centro histórico de Genova. He de decir que me llevé una pequeña decepción, ya que una maravilla de la historia como esta ciudad, debería cuidar con mayor esmero sus edificios y zonas históricas.

    Calles de Genova

    La ciudad de Cristóbal Colón, es una de las mayores de Italia, su corazón está en el puerto y a su alrededor ha girado toda su vida, historia, política y evolución. Recorrí durante horas callejuelas del barrio del puerto, bajo un fuerte sol y una humedad que me hacía necesitar agua continuamente (así que recordar ir siempre bien surtidos). El casco antiguo con estas calles estrechas medievales (caruggi) están envueltas por altos edificios muy pegados que dificultan la entrada de luz natural. Paseando me fascinó la Piazza de Ferrari, centro de la ciudad, con una fuente situada en el centro, la estatua de Garibaldi enfrente del teatro Carlo Felice y la sede de gobierno de la región de Liguria. Cerca de la plaza está la Piazza Dante donde se supone que está la casa en la que nació Cristóbal Colón. Me encantaron el palacio de Ducale, la catedral de San Lorenzo, y la via Garibaldi flanqueada por palacios y villas.

    Su puerto, es de los más importantes del Mediterráneo, y tiene un faro que es símbolo de la ciudad, la Lanterna. Toda la zona es un laberinto de callejuelas, con poca luz, suciedad y toda clase de tiendas, libros, ropa, anticuarios y multitud de restaurantes y trattorias. Los edificios históricos rezuman leyendas de exploradores, mercaderes y conquistadores. La mayor parte de las calles están tomadas por musulmanes que se han establecido como si fuera cualquier país árabe. Justo en la otra orilla del puerto antiguo está la parte nueva donde atracan multitud de cruceros internacionales.

    Finalizada mi ruta por el casco antiguo, regresé en busca de la moto que descansaba en compañía de muchas otras, al tratarse del medio de transporte más común. Mi siguiente destino era Niza, bordeando la costa mediterránea por la SS1 (está la opción de autopistas con la A7, A10 y A8) y pasando por Savona. Esta ruta es increíble por los paisajes, las vistas de la costa, los pueblos, las villas, las calas y los acantilados.

    Entré en Niza a media tarde, y tuve que ponerme a buscar un alojamiento a precio razonable…

  • Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. II

    Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. II

    Cuando viajas por Irlanda te arriesgas a que un aguacero descargue sobre ti y te deje completamente calado. Eso fue precisamente lo que nos sucedió a Kevin y a mí cuando volvíamos al B&B, así que tuvimos que cambiarnos hasta los gayumbos!

    La ciudad de Galway nos acogió con su meteorología más autóctona, viento, frío y lluvia, propia de una ciudad costera del oeste. Ciudad cultural que tuvo su época de esplendor gracias al comercio con Portugal y España, hasta el x. XVII que entró en decadencia, período que Dublín aprovechó para emerger como puerto importante.

    Gaviotas en Galway
    Gaviotas en Galway

    Siguiendo la recomendación de la dueña del B&B almorzamos en el “Ard bia café restaurant” , un local agradable y con decoración hogareña de diferentes tipos y estilos de mobiliario. Puede llegar a ser un tanto claustrofóbico ya que está en un viejo edificio situado al lado del dique de entrada a la ciudad, y los techos son bastante bajos en algunas de las habitaciones. Las paredes están repletas de libros, entre los que destaca uno con recetas del propio restaurante, que por supuesto se puede comprar. La comida una mezcla entre casera, puchero, sándwiches, ensaladas y platos de pescado. Bien el precio y servicio.

    Hay que perderse por las calles repletas de pubs y restaurantes, muchos de ellos con música tradicional irlandesa en directo (sobre todo a partir de las 17h-18h), que se disfruta al máximo con una pinta de Guinness.

    Todavía quedan los restos de las murallas de la ciudad, cerca del Spanish Arch, situado al lado del puerto antes de entrar en las calles centrales de la ciudad.

    En caso de que queráis buscar regalos y recuerdos hay multitud de tiendas de artesanía local como Barnagifts con regalos originales, complementos, marcos, espejos, etc.

    Durante todo este viaje, el momento más esperado del día, llegaba con la hora de las pintas y el recorrido por los pubs. En esta ocasión disfrutamos del espumoso orgullo nacional y la música de guitarras, violines y gaitas en el Tig neatchan pub un local pintoresco y acogedor situado en la calle central, la segunda parada en el Taaffes pub aquí la música es el punto central del pub. El Tig Coeli un fantástico pub, con una terraza lateral cubierta.

    Para cenar, Oscars seafood bistro al ser una ciudad costera, degustamos unos excelentes mejillones además de que la carne estaba exquisita también. Si buscáis un local atractivo y con un menú apetitoso donde cenar, este es vuestra opción!

    Acantilados de Moher
    Acantilados de Moher

    Vuelta al B&B a descansar y reposar las pintas, al día siguiente nos esperaba un viaje exigente por las sinuosas y tortuosas carreteras irlandesas, los acantilados Moher siguiente objetivo.

    Para llegar a los acantilados de Moher atravesamos varios pueblos y ciudades irlandesas. La primera parada desde Galway fue Kinvara, siguiendo la carretera que bordea la costa, N18 y N67, éste es un idílico pueblo costero del oeste de Irlanda. Fantástico ver el contraste entre el verde estridente de los campos y el azul oscuro del mar del Atlántico Norte. Estiramos las piernas y café con tarta que nos ayudó a seguir el resto del viaje.

    Atención, aquellos que os mareéis al viajar en coche por carreteras estrechas y tortuosas id provistos de suficientes pastillas contra el mareo, estas carreteras se las traen.

    Siguiente parada fue Ballyvaughan otro pequeño pueblo costero siguiendo la N67 de la costa. Llegamos a Doolin, situado en la costa noroeste en la región de Shannon, condado de Clare. Está situado a 8km de los acantilados de Moher, nuestro destino final. El pub Fitzpatrick’s es perfecto para descansar después de un paseo por el campo y la costa de este pequeño pueblo. Llegamos a nuestro destino, Cliffs of Moher  una atracción turística de primer nivel, donde los acantilados penetran en el mar con la agresividad de unos cuchillos afilados, y la mezcla de los tonos verdes y azules le da un aspecto salvaje a todo el entorno.

    El precio de entrada de los acantilados son 6€, e incluye el parking, ya que no hay espacio para aparcar el coche. Aunque parezca excesivo, el mantenimiento de las instalaciones (construidas bajo la montaña para minimizar el impacto) y conservación del entorno los valen.

    Para comer, el Vaughans Anchor Inn  fue una gran elección. Excepcional para comer marisco que es el plato principal, tiene también habitaciones en las plantas superiores y pub al lado del restaurante. El restaurante ha recibido varios premios, y la verdad por el aspecto, calidad, presentación y entorno son merecidos. El fish and chips muy rico.

    Waterville
    Playa en Waterville

    Nuestro destino final era Killorglin, condado de Kerry, pero antes parada en Adare en el condado de Limerick. Es una ciudad pequeña pero de las más bonitas, y es considerada como un patrimonio nacional irlandés. La calle principal, donde está la oficina de turismo tiene casas al más puro estilo de arquitectura local, con casas bajas de tejados de paja. Es famosa también por sus campos de golf, aquí se jugó el Open de Irlanda del 2.007 y por celebraciones de boda, de hecho encontraréis multitud de tiendas dedicadas a ello. El castillo de Desmond está en esta pequeña villa irlandesa.

    De nuevo por las tortuosas carreteras, llegamos cuando estaba anocheciendo a Killorglin. Allí nos esperaba la familia de Kevin, sus tíos y su adorable perro “flufy” Si en alguna ocasión tenéis dudas sobre el carácter de los irlandesas, esta familia es el claro ejemplo de la amabilidad, hospitalidad y sencillez. Además disfrutamos de espectaculares cenas, cordero, solomillos, postres caseros y todo acompañado con buenos vinos! Fueron dos noches geniales en las que nos sentimos como en casa.

    A la mañana siguiente, nos despertamos con la resaca de la contundente y deliciosa cena de la noche anterior, así que tras un desayuno ligerito nos dispusimos a recorrer el anillo de Kerry. Se trata de un circuito turístico dentro del condado de Kerry. Incluye diversos ciudad desde la que salíamos, Killorglin, Killarney, el Parque Nacional de Killarney, los lagos de Killarney

    Llegamos a la bahía de St. Finians, una pequeña playa rodeada de montañas y verdes praderas. Allí encontraréis una fábrica de chocolate,  Skelligs Chocolate,  un pequeño negocio familiar que se dedica al chocolate, podéis comprar de todo! En el camino a través de la costa se divisan, si la lluvia y las nubes lo permiten, las Skelligs Rocks  donde se sitúa un monasterio creado en los inicios de la cristiandad en Irlanda.

    Ladies view
    Ladies view (Killarney)

    Nuestro siguiente destino fue Waterville un pequeño pueblo costero que es conocido por ser uno de los lugares preferidos de Charles Chaplin. Existe una escultura del gran artista en un jardín situado enfrente de la playa.

    Fantásticas las vistas y paisajes por la carretera N71 que nos llevó al Moll’s gap, aunque de nuevo, si tenéis tendencia a mareos, id provistos de una buena dosis de biodramina, porque hay curvas hasta aburrirse. Éste es un paso de montaña que lleva hacia el Parque Nacional de Killarney. Merece la pena hacer una parada y bajar hasta el lago, simplemente para descansar, contemplar la naturaleza, animales y paisajes de las montañas irlandesas. Este es un punto bastante conocido para los turistas, así que no os sorprenda encontrar caravanas o ciclistas haciendo la ruta desde Killarney.

    Antes de regresar a Killorglin pasamos por el Parque Nacional de Killarney , y siguiendo el camino desde un área de descanso llegamos hasta una maravillosa cascada.

    La última parada del día fue en un punto privilegiado, el Ladies View desde allí se contemplan tres lagos de Killarney, bosques de robles, Torc Mountain, Purple Mountain y MacGillycuddy Reeks.

    Volvíamos con la familia de Kevin, y de nuevo nos esperaba una deliciosa y suculenta cena, casera, a base de carne y verduras, hecha con todo el cariño familiar de la tía Anette y la selección de vinos de su marido Tom. Muchas gracias de nuevo por su fantástica acogida, sin duda un ejemplo de la hospitalidad irlandesa.

    Próximo destino hacia Kinsale…

  • Viajando por los Alpes con la BMW F800ST

    Viajando por los Alpes con la BMW F800ST

    Cuando te planteas un viaje largo debes hacerlo con la tranquilidad y confianza de que aunque pueda haber imprevistos, sorpresas y momentos inesperados, habrá una alternativa para que todo siga su curso, y en caso de cambios la adaptación será natural y sencilla. Tu compañero de viaje será un apoyo proporcionando la diversión y atención en los momentos malos y compartirán las alegrías de los buenos. El recuerdo al final del viaje y pasado un tiempo, debe referirse principalmente al destino en sí, a los planes y aventuras disfrutadas. En este caso yo iba acompañado de una maravilla de la ingeniería y la técnica, suave al tacto, agresiva en curvas, sencilla en el trato y que no exigía más que rodar y rodar.

    La F800ST en los valles de los Alpes

    No voy a soltar ningún rollo técnico (para eso hay cientos de sites donde encontrarlos), quiero describir mis sensaciones. Durante mi ruta por los Alpes (podéis encontrar las etapas en otros posts) la F800ST se comportó como una jabata, aguantando perfectamente los tirones y exigencias del viaje, todo sin rechistar y sin el menor problema ni electrónico ni mecánico. Ahora que actualmente que me estoy planteando el salto a las GS, me surgen muchas dudas como el cambio de correa dentada a cadena, el consumo o la diferencia en calzado. Para un uso que principalmente será por asfalto, aunque tener la opción de salirse a los caminos es un puntazo. Al final no sabes si no te escapas por los caminos porque tu moto no está preparada o porque no te gusta, hay que probar para salir de dudas!

    Me divertí entrando y saliendo en las curvas de los puertos ya que se conducía de una forma sencilla. En las subidas donde se exigía más al motor con el peso y el desnivel, y en las bajadas donde se exigía más a los frenos. Todo sin esfuerzo aparente, controlando en todo momento su posición, la tracción y sin ninguna vibración. Una maravilla.

    Dos maletas cargadas y una bolsa sobredepósito no fueron ninguna carga excesiva para ella, y para mí un alivio de tener mas que suficiente espacio para equipaje y compras. Los sencillos mecanismos de anclaje de las maletas laterales hacían que quitarlas y ponerlas todos los días al final del viaje no llevará más de 5 minutos.

    Como decía ningún problema mecánico ni eléctrico, eso sí es fiabilidad. Por las sensaciones que tengo creo que será así durante mucho tiempo, por lo menos así lo espero!

    La F800ST en los Alpes suizos

    Disfruté como un niño con juguete nuevo. Me encanta viajar, conocer lugares nuevos y hacerlo de la forma más natural e independiente posible, como además lo pude hacer en moto, fue lo máximo. Ser consciente de la libertad de poder decidir el próximo destino sin depender de nada, solo fijar cuál será la siguiente parada. Por supuesto, con lo que me gusta conducir, hacerlo durante todo el tiempo que quisiera encima de una fiera como ésta hizo que gozara durante todo el viaje.

    Los únicos puntos de incomodidad fueron el cansancio de ir sentado durante horas (aunque hagas paradas tu trasero se resiente) y el calor asfixiante recorriendo la costa mediterránea con el traje de la moto. Para el primero espero que la nueva disposición de los estribos en el nuevo modelo F800GT mejore, y respecto al segundo, no hay mucha alternativa salvo prendas más caras y con mayor ventilación.

    Estoy deseando comenzar el próximo viaje en moto…destino, tengo varios, pero se admiten sugerencias!

  • Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. I

    Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. I

    Irlanda, el país de la Guinness, las cruces celtas, los leprechauns, los tréboles, y el arpa. Los pubs con música en directo, los acantilados agrestes, las ovejas, y el stew, entre otros muchos iconos. Este país con orígenes celtas (1600 a.C.) puede descubrirte algo nuevo que no conocías en cualquier momento. Recorriendo sus carreteras tortuosas atravesando valles, montañas, praderas, se descubren unas increíbles localizaciones, pequeños pueblos y sus pubs. Amables y hospitalarios los irlandeses no te decepcionarán, y siempre te ofrecerán una buena conversación con una pinta.

    El primer día después de nuestra llegada, exprimimos y aprovechamos el buen tiempo que nos acompañó durante todo el viaje, algo realmente «lovely» como dicen los autóctonos casi en pleno septiembre.

    Ojo al utilizar los autobuses urbanos, hay que llevar justo los 2,65€ del billete individual (salvo que se saque un abono) ya que los conductores no llevan vuelta (esta se puede solicitar en la oficina de transporte urbano previa solicitud al conductor de un recibo con lo pagado en exceso).

    El itinerario preparado nos llevó al Trinity College, donde descubrimos detalles de la vida académica irlandesa así como hechos relevantes de su historia. Algunas de esas aulas guardaban muchos años de estudio y sacrificio. Merece la pena coger el tour por 10€, donde un estudiante de último año va dando las explicaciones en cada punto del recorrido. En su biblioteca se encuentra el libro de Kells, un manuscrito de los monjes celtas del s. VIII (la entrada da derecho a visitarlo).

    Jardines St. Patrick

    Para visitar la catedral de St. Patrick hay que pagar 5€ de entrada. Yo la había visitado hace años en mi anterior viaje a Dublin, y merece la pena visitar el interior de la mayor catedral de Irlanda. Aquí San Patricio bautizaba a los paganos (celtas) en la fe católica, de hecho la catedral se construyó entorno a este pozo situado en los jardines. Durante la invasión británica se cambió su culto al anglicano o protestante aunque le mantuvieron el nombre (católico) como afrenta a los irlandeses. Los jardines muy cuidados, tienen por su entrada sur una serie de placas conmemorativas de escritores. El coro cuenta con los estandartes de los caballeros de S. Patricio.

    La catedral de Christchurch conocida también como catedral de la Santísima Trinidad, situada a unos 20min andando desde St. Patrick, es más antigua que ésta y de confesión protestante. Construída en tiempos vikingos. Tiene un conjunto de 19 campanas, una de las cuales al menos es del s. XI. En la parte exterior tiene un puente que la comunica con el museo de exposiciones vikingas.

    La ruta por las calles comerciales de Dublin, Grafton St., Nassau St., St. Stephen’s Green, etc donde además de las típicas tiendas de souvenirs, artículos de recuerdo, ropa, música, artesanía y decoración, también están grandes almacenes caros como M&S y Brown Thomas. Son calles que los músicos utilizan para expresar su arte en directo, en Grafton se grabaron escenas de la película “Once”.

    Es al final de la calle Nassau donde se encuentra una estatua de bronce de Molly Mallone, el auténtico icono de Dublin, una mujer que vendía pescado durante el día y su cuerpo durante la noche, y que ha originado la canción “Cockles and mussels”, el himno no oficial de Irlanda y que todo buen irlandés debe conocer!

    Río Liffey

    El recorrido por la O’Connell St. nos llevó al edificio del General Post Office. Allí fue donde se estableció el cuartel general durante el levantamiento por la independencia en 1.916 (Easter Rising). Fue atacado por las fuerzas británicas y se reconstruyó, aunque las columnas y en alguna parte de la fachada todavía son visibles los agujeros de los disparos. Situado a poco más de 100 metros del General Post Office se encuentra el «stilleto in the guetto» que en realidad no es más que una enorme estructura picuda, lo cierto es que no le encontré el atractivo.

    Antes de visitar la destilería de Jameson, whisky irlandés por excelencia, gozamos de un agradable paseo por las pasarelas peatonales a orillas del río Liffey acompañados de una temperatura primaveral. En la zona de Smithfield, se encuentra la destilería de Jameson (la otra está en Cork). La entrada 13€, te da acceso a una visita guiada por el museo donde te explican todo el proceso de elaboración del whisky irlandés destilado tres veces (a diferencia con el escocés y el americano), su almacenaje en las diferentes barricas y la historia de como John Jameson fundó la compañía en el s. XVIII. Al final de la visita puedes degustar un Jameson (solo o en combinado).

    Calle de Dublin

    Llegaba la hora de las pintas, y la Guinness fue la ganadora, un icono y el orgullo del país, aunque hay que reconocer que la Murphy’s negra, la Smithwick’s y la Poter (fabricada en el pub Porter House) no tienen nada que envidiarle. Nuestro travesía por los pubs de Dublín, empezando por el Stage head un clásico de la zona centro, luego el Kehoe’s dos plantas y lleno de gente que sale del trabajo y se acerca al centro y finalmente el O’Donoghues pequeño y estrecho en su interior pero con una terraza agradable y que además tiene música en directo.

    Termina de esta forma nuestro primer día en Dublin, siguiente destino Galway, ciudad situada en la costa oeste en la bahía de Galway. Ciudad universitaria y joven, con un intenso crecimiento que se percibe en sus calles.

    Galway nos recibió con lluvia y bastante durante toda la mañana, tanta que tuvimos que cambiarnos de ropa en el B&B…

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapa 7

    Estaba en el séptimo día del viaje y las piernas ya empezaban a notar el cansancio acumulado después de estar encima de la moto entre 5-6 horas al día. Mi siguiente destino era la subida al puerto de Stelvio en los Alpes italianos, pero antes debía abandonar Suiza atravesando dos puertos y una zona de veraneo convertida en un nuevo destino preferente de vacaciones.

    Lago montañas suizas (Bernina)

    La salida de Thusis era en dirección a St. Moritz y nada más salir del pueblo, atravesando un túnel, empieza una subida hacia la zona montañosa de Giesswald. Transitando por una serie de diferentes pueblos rodeados de unos parajes idílicos de montaña, hacen que conducir en moto sea un placer absoluto. Altas montañas y nieves perpetuas se mezclan con verdes praderas colmadas de diferentes tonos verdes. Al llegar a Tiefencastel hay que girar hacia la carretera 3, en dirección a Julierpass.

    El puerto de Julierpass una localización perfecta para una sesión de fotos, y eso debió de

    Montañas suizas

    pensar la pareja que estaba en plena acción, ella con un vestido de novia (o por lo menos eso parecía) colocada encima de unas grandes piedras en medio de un paraje agreste de alta montaña. No tuve tiempo a fijarme bien en todos los detalles, ya que las curvas del puerto y el cruce de las vías del tren, no permitían un despiste. La carretera de la subida está en buenas condiciones y con bastantes curvas consecutivas y muy divertidas. La cima es una gran extensión de vegetación baja de montaña, rocas, lagos y un riachuelo, en definitiva un lugar perfecto para un descanso, bocadillo y sentarse a contemplar el paisaje.

    Silvaplana, justo al terminar la bajada del Julierpass por la carretera 3, está en las orillas del lago Silvaplanersee. Esta es una ciudad eminentemente turística y para disfrutar de los deportes acuáticos (windsurf, kitesurf, etc). El clima, las vistas, las zonas verdes al borde del lago y los restaurantes hacen que sea un destino en auge para el veraneo de los suizos.

    Silvaplana (Suiza)

    Continuando por la carretera 27 se llega a St. Moritz que está situado en las orillas del lago St. Moritzersee. Se trata de una continuación de Silvaplana. Esta ciudad es la nueva zona de veraneo de suizos, alemanes, italianos y francesses. Restaurantes con embarcadero desde donde puedes alquilar pequeños barcos de vela (en esto no soy nada experto), y recorrer tranquilamente el lago mientras disfrutas de unas vistas esplendidas y privilegiadas de los Alpes suizos.

    Mi destino era el puerto de Stelvio (situado en el parque nacional de Stelvio), un puerto mítico del ciclismo en las ediciones del Giro, así que una vez pasado St. Mortiz por la carretera 27 tuve que girar a la derecha y continuar por la 29 en dirección a Tirano/Grosio. Esta ruta atraviesa la zona de montañas de Bernina, que se puede recorrer en un tren panorámico. Al comienzo de la subida se tiene una visión de las nieves perpetuas y glaciares situados en este macizo.

    Parque Nacional de Stelvio

    Una vez pasada esta zona de montañas, entré en Italia con un calor asfixiante agudizado por la ropa de moto, así que estaba deseando volver a encontrarme una zona alta donde sentir el aire fresco en la cara y cuerpo.

    Sólo tenía que seguir la carretera SS38 en dirección Bormio. Al pie de la subida del puerto fue obligada una parada para comer y observar la bajada del puerto Stelvio por un numeroso grupo de ciclistas y motos. Intuí que me esperaba una subida complicada dado la gran cantidad de vehículos. Los italianos, no voy a descubrir nada nuevo, ojo con su conducción, es increíble como se la juegan en estas carreteras de montaña, y no tanto los que van en moto como los que iban en coches (que al final van más protegidos) que parecen tomar las curvas queriendo derrapar como en una pista de entrenamientos.

    Puerto de Stelvio

    La subida en sí misma es impresionante, el paisaje de este puerto es completamente rocoso, casi un paraje lunar. Una carretera situada a más de 2.700 metros, es la carretera pavimentada más alta de los Alpes. Tiene varios puntos extremadamente estrechos, dificultando la circulación, sobre todo cuando se pasa por una de sus 48 curvas cerradas. Maravilloso verla desde la cima.

    Lo que me encontré en la cima, tiendas, restaurantes, hoteles, puestos de comida, y motos y más motos, BMW, Ducati, Harley-Davison, Honda, Buell, etc…un auténtico paraíso para los que disfrutamos contemplando estas obras de arte.

    Hay un camino de subida por una de las laderas que lleva hasta la cima donde hay una cafetería y unas vistas privilegiadas de toda la cadena de montañas del parque. Estaban en obras, reconstruyendo edificios, haciendo otros nuevos y mantenimiento de estructuras antes de que llegue la temporada de nieve y esquí en el invierno. Durante la bajada de Stelvio fue donde tuve el único problema con la moto durante el viaje, ya que en una de las curvas en la que iba situado detrás de tres coches, la parada del primero al pasar una curva cerrada me dejó en una situación complicada en medio de una curva, sin opción a poner el pie y aguantar la moto, así que corrigiendo al lado contrario pude estabilizarme…en fin…

    Lagundo (Italia)

    La bajada del puerto por la SS38, bordeando el parque natural y con dirección hacia Lago di Garda, pero era imposible llegar en el mismo día, así que la parada llegado el momento fue en Lagundo. Esta bajada conduce a un valle con viñedos y plantaciones de maíz, centeno, y más cereales. Allí tuve que recorrer el pueblo buscando hostales y pensiones hasta que puede encontrar uno que tuviera habitaciones disponibles. En esta época la ocupación de turistas suizos, alemanes e italianos que buscan en los Alpes la tranquilidad de la naturaleza y el trekking, hacen laborioso encontrar habitación (aunque siempre está la opción del camping).

    Día 7, después de 500km desde que salí esa mañana de Thusis, llegaba el merecido descanso…y después de mucho buscar encontré habitación en la pensión Hauenstein. Al día siguiente salía hacia el Lago di Garda y Verona.

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapa 6

    Desde las Rheinfalls, una vez degustada una mega-salchicha en el restaurante me tocaba bajar hacia Italia bordeando el lago Bodense. Atravesaría Alemania, Austria, Lietchestein, Suiza y finalmente Italia, al menos, ese era el plan.
    En Alemania, sin límite de velocidad puedes dar rienda suelta a tu afición por la velocidad además las autopistas están en perfectas condiciones. La ruta, siguiendo la A4/E41 dirección Stuttgart y posteriormente se coge la B31 con dirección Lindau. Hay que mantenerse en ésta hasta la siguiente indicación de Austria.
    La carretera B31 bordea el lago Bodense, por lo que se atraviesan una sucesión de pueblos y ciudades situados a sus orillas, al igual que sucede en los lagos Lugano, di Garda y Como. Se nota que es una de las zonas de veraneo de los alemanes, suizos y austriacos por la gran actividad y los atascos frecuentes, así que paciencia. El asfalto está perfecto, y las vistas son espléndidas, por lo que es una ruta para conducir la moto y recrearse en las curvas.

    El lago en sí ya hace de frontera con estos países y es un lugar perfecto para los deportes acuáticos (windsurf, vela, ski acuático, etc). Una parada en la basílica Birnau, espectacular la decoración y pinturas de su interior. Las vistas desde el patio delantero del lago y viñedos me obligaron a unos momentos de descanso y relax.
    El paso entre Alemania y Austria a través del túnel en la A14 estaba colapsado, ya que se pasa de tres a un carril, pero si vas en moto todos los coches te van haciendo hueco, así que no se invierte tanto tiempo.

    Sorprende el buen rollo y respeto con las motos, es algo recíproco y es de agradecer. Una parada, obligada para estirar las piernas, en un área de servicio de la autopista me crucé con una familia alemana que preparaban la merienda a sus niñas, y tuvieron la brillante idea de compartir un pepino conmigo, muy agradecido, pero no conseguí que dijeran el nombre en castellano!

    Desde la autopista ya se encuentran las indicaciones para la ciudad austriaca de Feldkrich. Pequeña, con calles empedradas, comercios, cervecerías y restaurantes. Típica ciudad de montaña, pequeña, ordenada, agradable y silenciosa.
    Desde allí a Vaduz en Liechtenstein. Las indicaciones por la B190, y se pasa la frontera (indicada por un sencillo cartel y un pequeño paso de aduanas) a este pequeño país. En realidad no sabrías que se ha cambiado de estado de no ser por las indicaciones y letreros. Situado en un valle rodeado de montañas, Vaduz fue una ciudad de paso para continuar mi camino hacia Italia.

    De nuevo atravesé la frontera de Suiza,  siguiendo la A13 con dirección Italia (Grosio). Se hacía de noche y necesitaba ducharme, cenar y dormir, desde luego no iba a llegar a Italia hoy. Así que mi parada al azar fue en el pueblo de Thusis.

    Dos hoteles, uno completo, así que las opciones eran, el Hotel Weiss Kreuz o continuar. Regateando con la recepcionista conseguí un descuento y una cerveza en el bar. Aún así, demasiado caro, pero pude disfrutar de una buena habitación, wifi (en la última planta) y una cerveza en la terraza con vistas a las montañas que aprecié en todo su esplendor a la mañana siguiente degustando el desayuno.

    Es la época final de las vacaciones de verano, por lo que abundan los que buscan montaña y trekking en los Alpes, así que al día siguiente el pueblo estaba en plena ebullición de motos, caravanas, excursionistas…yo seguía camino hacia Italia, el siguiente destino sería St. Moritz pasando por el Julierpass…

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapa 5

    Para llegar al lago di Como desde el pueblo de Lomazzo la mejor opción es ir por la carretera (SP30, SS35) que aunque es más lenta que la autopista A9, atraviesa varios pueblos y es interesante verlos. La carretera en sí es divertida, con buenas curvas para disfrutar con la moto entre bosques.

    Lago di Como

    Se llega a la localidad de Como y desde ahí se baja hasta el lago. No es evidente llegar hasta él, porque desaparecen las indicaciones, así que me di una vuelta por el pueblo y finalmente decidí preguntar (podría haberlo hecho al principio, no?) por las indicaciones. Se puede bordear el lago por carretera (la SS340) pero puede llevar casi dos horas, ya que es estrecha, hay puntos que solo cabe un coche y se pasan continuos pueblos y villas por los que hay que reducir la velocidad.

    El lago, rodeado de montañas y éstas  cubiertas de pueblos, casas, mansiones y villas que surgen de la vegetación que lo cubre todo, es inmenso, con agua limpia y clara. Las villas tienen accesos directos al lago para las embarcaciones y la gran mayoría están dedicadas a hoteles. Después de pasear por el borde del lago, y recorrer la carretera, finalmente, no reconocí a ningún famoso.

    Desde Como salía hacia Suiza, después de los Alpes franceses me tocaba atravesar el paso de San Gotardo, Furkapass, Grimselpasa y Sustenpass. Cuando decía que lo de bordear el lago que lleva tiempo es porque hay pueblos continuamente, perfectamente cuidados como pueblos costeros, pero que hacen que la velocidad media sea baja. Si además te vas parando cada poco para hacer fotos, se te pasa más de una hora sin darte cuenta.

    Siguiendo la SS340, por el margen izquierdo del lago di Como, están las indicaciones para entrar en Suiza. Así que entré en Suiza por Lugano, que también tiene su lago espectacular y menos explotado en cuanto a edificaciones que el de Como, por lo que invertí más tiempo en recorrerlo. Lugano, merece la pena visitarlo con calma, la primera impresión fue muy buena, deportes acuáticos, playa, restaurantes, rutas de senderismo. El acceso más rápido sería desde Como hacia Chiasso y desde ahí la carretera 2 hacia Suiza, llegando también a Lugano.

    La entrada en Suiza sin problema en la frontera. Se nota el cambio, las carreteras cuidadas los pueblos limpios y los olores. Yendo en la moto es una sucesión continua de olores a campo y a ganado. Se supone que las autopistas son de pago (hay que sacarse una tarjeta), pero no tuve que pagar ningún peaje.

    Paso de San Gotardo

    Para llegar a San Gotardo hay que coger la A2 en dirección Lavorgo y salirse en la indicación del puerto, que está justo después de atravesar el tunel de S. Gotardo siguiendo la carretera 2. La subida empieza con una carretera ancha y bien asfaltada, por la ladera de la montaña y con buenas protecciones, por lo que se puede disfrutar de conducir y tumbar la moto. Esta carretera se mantiene en buenas condiciones hasta la cima y la posterior bajada (esa es la principal diferencia con los franceses), salvo que se coja un camino local. El cambio de temperatura es brutal, pasando de los 30° a pie de montaña a los 12° en la cima. En la cima se encuentran dos lagos y varias rutas de senderismo. Hay varios puestos de comida, chocolate caliente y un museo sobre el puerto. Al igual que el resto de puertos de montaña, la señal que indica la cumbre esta repleta de pegatinas, deseos y recuerdos de los que han llegado. Está situado a 2.100m en los Alpes Lepontinos.

    Con el recorrido anterior por el lago di Como y Lugano, llegaba con el tiempo justo para el resto de los pasos suizos. En San Gotardo ya empezaban las nubes a hacer acto de presencia.

    La bajada, por la misma carretera de subida pero en dirección Zurich, ofrece unas vistas impresionantes, merece la pena tomárselo con calma para disfrutarlas. La carretera continua en muy buen estado así que se hay que recrearse haciendo la bajada. Pasados unos 10km se llega a las indicaciones del Furkapass, siguiendo por la carretera 19. Aquí ya tenía las nubes encima, el día se oscurecía pero me metí a ello. Los primeros km son agradables, pero en cuanto se traspasa la barrera que indica si el puerto está abierto/cerrado, justo después de un idílico pueblo suizo, la cosa se pone interesante. Las curvas de 180° con pendiente y estrechas se van sucediendo, esto unido a la poco visibilidad y oscuridad por las nubes y una niebla que se acercaba rápidamente, hicieron que la subida no fuera demasiado agradable. Prácticamente no se veía nada del paisaje, asi que fue llegar a la cima y bajar, ni fotos porque con la niebla imposible. La temperatura estaba en los 15°-16° así que tuve que abrigarme, claro venía de 30° o mas. Si, debería haberlo hecho ya en S. Gotardo. Furka está situado a 2.453m emplazado en la zona central de los Alpes suizos.

    Paso de Furka

    Tal y como estaba ya el día cancelé la subida a Grimsel y Susten, y me dirigí hacia Zurich, mi próximo destino. Bajando por la carretera 19 y siguiendo la carretera 2, que como decía antes está en perfectas condiciones para una conducción alegre y rápida, se llega a la autopista A2. Sabía que no llegaría ese día a Zurich, así que conduje hasta que mis muñecas (la bursitis no tuvo su mejor día) y posaderas dijeron que era suficiente.

    Me detuve en Altdorf, en la salida 36 de la A2, un pueblo suizo de veraneo situado junto a un lago y las montañas. Es como un destino paradisíaco de vacaciones con deportes acuáticos y de montaña. Hay varios hoteles, aunque los precios son bastante elevados, se puede regatear! mi opción el Hotel Sternen. A eso de las 22h el pueblo estaba muerto, la temporada de verano había terminado pero ni siquiera la poca gente que había estaba en la cervecería. En fin, típico, así que cena, cerveza y a dormir.

    Al día siguiente tenía que llegar a las Rheinfalls y bajar bordeando el lago Bodense hacia Italia y sus Alpes…

    Saliendo de Altdorf hacia la A4 se llega a Zurich. Es fácil llegar al centro de la ciudad, y recomiendo dejar allí la moto para recorrer las calles caminando. El único problema era que estaban de obras por lo que muchas calles estaban modificadas, así que mi roadbook no me sirvió en esta ocasión. Utilicé la vieja estrategia de preguntar, de esta forma fue sencillo encaminarme hacia las Rheinfalls.

    Zurich, limpio y ordenado. El comercio preparado para la afluencia de visitantes y los restaurantes con sus mejores galas para que disfruten de un buen descanso en una localización excelente. Así es Zurich, todo listo hasta el menor detalle. Otra cosa es el precio que tengas que pagar…ahí ya a gusto del consumidor aunque no encontré muchas alternativas.

    Las Rheinfalls, hay que dirigirse hacia Wintherthur (así se indica en los carteles) y justo antes de llegar a la ciudad ya hay carteles que indican su situación. Cogiendo el desvío se encuentran en el lado derecho. Ojo, hay dos indicaciones de parking pero es mejor llegar hasta el segundo, si no hay sitio siempre se puede volver al primero. La entrada son 5€ (solo efectivo), y se sigue el camino preparado sobre la ladera con varios puntos de observación, incluido uno casi en la base, donde te llega todo el spray de las cataratas. Se pueden coger unos barcos que te acercan al salto de agua, y también es posible llegar al otro margen y subir a un punto de observación justo en el medio.

    La fuerza de la naturaleza es salvaje y brutal, solo nos salva nuestra capacidad para desarrollar herramientas que nos permiten controlarla.

    Desde aquí me tocaba bajar hacia Italia bordeando el lago Bodense. Atravesaría Alemania, Austria, Lietchestein, Suiza y finalmente Italia.

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