Etiqueta: irlanda

  • Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. II

    Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. II

    Cuando viajas por Irlanda te arriesgas a que un aguacero descargue sobre ti y te deje completamente calado. Eso fue precisamente lo que nos sucedió a Kevin y a mí cuando volvíamos al B&B, así que tuvimos que cambiarnos hasta los gayumbos!

    La ciudad de Galway nos acogió con su meteorología más autóctona, viento, frío y lluvia, propia de una ciudad costera del oeste. Ciudad cultural que tuvo su época de esplendor gracias al comercio con Portugal y España, hasta el x. XVII que entró en decadencia, período que Dublín aprovechó para emerger como puerto importante.

    Gaviotas en Galway
    Gaviotas en Galway

    Siguiendo la recomendación de la dueña del B&B almorzamos en el “Ard bia café restaurant” , un local agradable y con decoración hogareña de diferentes tipos y estilos de mobiliario. Puede llegar a ser un tanto claustrofóbico ya que está en un viejo edificio situado al lado del dique de entrada a la ciudad, y los techos son bastante bajos en algunas de las habitaciones. Las paredes están repletas de libros, entre los que destaca uno con recetas del propio restaurante, que por supuesto se puede comprar. La comida una mezcla entre casera, puchero, sándwiches, ensaladas y platos de pescado. Bien el precio y servicio.

    Hay que perderse por las calles repletas de pubs y restaurantes, muchos de ellos con música tradicional irlandesa en directo (sobre todo a partir de las 17h-18h), que se disfruta al máximo con una pinta de Guinness.

    Todavía quedan los restos de las murallas de la ciudad, cerca del Spanish Arch, situado al lado del puerto antes de entrar en las calles centrales de la ciudad.

    En caso de que queráis buscar regalos y recuerdos hay multitud de tiendas de artesanía local como Barnagifts con regalos originales, complementos, marcos, espejos, etc.

    Durante todo este viaje, el momento más esperado del día, llegaba con la hora de las pintas y el recorrido por los pubs. En esta ocasión disfrutamos del espumoso orgullo nacional y la música de guitarras, violines y gaitas en el Tig neatchan pub un local pintoresco y acogedor situado en la calle central, la segunda parada en el Taaffes pub aquí la música es el punto central del pub. El Tig Coeli un fantástico pub, con una terraza lateral cubierta.

    Para cenar, Oscars seafood bistro al ser una ciudad costera, degustamos unos excelentes mejillones además de que la carne estaba exquisita también. Si buscáis un local atractivo y con un menú apetitoso donde cenar, este es vuestra opción!

    Acantilados de Moher
    Acantilados de Moher

    Vuelta al B&B a descansar y reposar las pintas, al día siguiente nos esperaba un viaje exigente por las sinuosas y tortuosas carreteras irlandesas, los acantilados Moher siguiente objetivo.

    Para llegar a los acantilados de Moher atravesamos varios pueblos y ciudades irlandesas. La primera parada desde Galway fue Kinvara, siguiendo la carretera que bordea la costa, N18 y N67, éste es un idílico pueblo costero del oeste de Irlanda. Fantástico ver el contraste entre el verde estridente de los campos y el azul oscuro del mar del Atlántico Norte. Estiramos las piernas y café con tarta que nos ayudó a seguir el resto del viaje.

    Atención, aquellos que os mareéis al viajar en coche por carreteras estrechas y tortuosas id provistos de suficientes pastillas contra el mareo, estas carreteras se las traen.

    Siguiente parada fue Ballyvaughan otro pequeño pueblo costero siguiendo la N67 de la costa. Llegamos a Doolin, situado en la costa noroeste en la región de Shannon, condado de Clare. Está situado a 8km de los acantilados de Moher, nuestro destino final. El pub Fitzpatrick’s es perfecto para descansar después de un paseo por el campo y la costa de este pequeño pueblo. Llegamos a nuestro destino, Cliffs of Moher  una atracción turística de primer nivel, donde los acantilados penetran en el mar con la agresividad de unos cuchillos afilados, y la mezcla de los tonos verdes y azules le da un aspecto salvaje a todo el entorno.

    El precio de entrada de los acantilados son 6€, e incluye el parking, ya que no hay espacio para aparcar el coche. Aunque parezca excesivo, el mantenimiento de las instalaciones (construidas bajo la montaña para minimizar el impacto) y conservación del entorno los valen.

    Para comer, el Vaughans Anchor Inn  fue una gran elección. Excepcional para comer marisco que es el plato principal, tiene también habitaciones en las plantas superiores y pub al lado del restaurante. El restaurante ha recibido varios premios, y la verdad por el aspecto, calidad, presentación y entorno son merecidos. El fish and chips muy rico.

    Waterville
    Playa en Waterville

    Nuestro destino final era Killorglin, condado de Kerry, pero antes parada en Adare en el condado de Limerick. Es una ciudad pequeña pero de las más bonitas, y es considerada como un patrimonio nacional irlandés. La calle principal, donde está la oficina de turismo tiene casas al más puro estilo de arquitectura local, con casas bajas de tejados de paja. Es famosa también por sus campos de golf, aquí se jugó el Open de Irlanda del 2.007 y por celebraciones de boda, de hecho encontraréis multitud de tiendas dedicadas a ello. El castillo de Desmond está en esta pequeña villa irlandesa.

    De nuevo por las tortuosas carreteras, llegamos cuando estaba anocheciendo a Killorglin. Allí nos esperaba la familia de Kevin, sus tíos y su adorable perro “flufy” Si en alguna ocasión tenéis dudas sobre el carácter de los irlandesas, esta familia es el claro ejemplo de la amabilidad, hospitalidad y sencillez. Además disfrutamos de espectaculares cenas, cordero, solomillos, postres caseros y todo acompañado con buenos vinos! Fueron dos noches geniales en las que nos sentimos como en casa.

    A la mañana siguiente, nos despertamos con la resaca de la contundente y deliciosa cena de la noche anterior, así que tras un desayuno ligerito nos dispusimos a recorrer el anillo de Kerry. Se trata de un circuito turístico dentro del condado de Kerry. Incluye diversos ciudad desde la que salíamos, Killorglin, Killarney, el Parque Nacional de Killarney, los lagos de Killarney

    Llegamos a la bahía de St. Finians, una pequeña playa rodeada de montañas y verdes praderas. Allí encontraréis una fábrica de chocolate,  Skelligs Chocolate,  un pequeño negocio familiar que se dedica al chocolate, podéis comprar de todo! En el camino a través de la costa se divisan, si la lluvia y las nubes lo permiten, las Skelligs Rocks  donde se sitúa un monasterio creado en los inicios de la cristiandad en Irlanda.

    Ladies view
    Ladies view (Killarney)

    Nuestro siguiente destino fue Waterville un pequeño pueblo costero que es conocido por ser uno de los lugares preferidos de Charles Chaplin. Existe una escultura del gran artista en un jardín situado enfrente de la playa.

    Fantásticas las vistas y paisajes por la carretera N71 que nos llevó al Moll’s gap, aunque de nuevo, si tenéis tendencia a mareos, id provistos de una buena dosis de biodramina, porque hay curvas hasta aburrirse. Éste es un paso de montaña que lleva hacia el Parque Nacional de Killarney. Merece la pena hacer una parada y bajar hasta el lago, simplemente para descansar, contemplar la naturaleza, animales y paisajes de las montañas irlandesas. Este es un punto bastante conocido para los turistas, así que no os sorprenda encontrar caravanas o ciclistas haciendo la ruta desde Killarney.

    Antes de regresar a Killorglin pasamos por el Parque Nacional de Killarney , y siguiendo el camino desde un área de descanso llegamos hasta una maravillosa cascada.

    La última parada del día fue en un punto privilegiado, el Ladies View desde allí se contemplan tres lagos de Killarney, bosques de robles, Torc Mountain, Purple Mountain y MacGillycuddy Reeks.

    Volvíamos con la familia de Kevin, y de nuevo nos esperaba una deliciosa y suculenta cena, casera, a base de carne y verduras, hecha con todo el cariño familiar de la tía Anette y la selección de vinos de su marido Tom. Muchas gracias de nuevo por su fantástica acogida, sin duda un ejemplo de la hospitalidad irlandesa.

    Próximo destino hacia Kinsale…

  • Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. I

    Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. I

    Irlanda, el país de la Guinness, las cruces celtas, los leprechauns, los tréboles, y el arpa. Los pubs con música en directo, los acantilados agrestes, las ovejas, y el stew, entre otros muchos iconos. Este país con orígenes celtas (1600 a.C.) puede descubrirte algo nuevo que no conocías en cualquier momento. Recorriendo sus carreteras tortuosas atravesando valles, montañas, praderas, se descubren unas increíbles localizaciones, pequeños pueblos y sus pubs. Amables y hospitalarios los irlandeses no te decepcionarán, y siempre te ofrecerán una buena conversación con una pinta.

    El primer día después de nuestra llegada, exprimimos y aprovechamos el buen tiempo que nos acompañó durante todo el viaje, algo realmente «lovely» como dicen los autóctonos casi en pleno septiembre.

    Ojo al utilizar los autobuses urbanos, hay que llevar justo los 2,65€ del billete individual (salvo que se saque un abono) ya que los conductores no llevan vuelta (esta se puede solicitar en la oficina de transporte urbano previa solicitud al conductor de un recibo con lo pagado en exceso).

    El itinerario preparado nos llevó al Trinity College, donde descubrimos detalles de la vida académica irlandesa así como hechos relevantes de su historia. Algunas de esas aulas guardaban muchos años de estudio y sacrificio. Merece la pena coger el tour por 10€, donde un estudiante de último año va dando las explicaciones en cada punto del recorrido. En su biblioteca se encuentra el libro de Kells, un manuscrito de los monjes celtas del s. VIII (la entrada da derecho a visitarlo).

    Jardines St. Patrick

    Para visitar la catedral de St. Patrick hay que pagar 5€ de entrada. Yo la había visitado hace años en mi anterior viaje a Dublin, y merece la pena visitar el interior de la mayor catedral de Irlanda. Aquí San Patricio bautizaba a los paganos (celtas) en la fe católica, de hecho la catedral se construyó entorno a este pozo situado en los jardines. Durante la invasión británica se cambió su culto al anglicano o protestante aunque le mantuvieron el nombre (católico) como afrenta a los irlandeses. Los jardines muy cuidados, tienen por su entrada sur una serie de placas conmemorativas de escritores. El coro cuenta con los estandartes de los caballeros de S. Patricio.

    La catedral de Christchurch conocida también como catedral de la Santísima Trinidad, situada a unos 20min andando desde St. Patrick, es más antigua que ésta y de confesión protestante. Construída en tiempos vikingos. Tiene un conjunto de 19 campanas, una de las cuales al menos es del s. XI. En la parte exterior tiene un puente que la comunica con el museo de exposiciones vikingas.

    La ruta por las calles comerciales de Dublin, Grafton St., Nassau St., St. Stephen’s Green, etc donde además de las típicas tiendas de souvenirs, artículos de recuerdo, ropa, música, artesanía y decoración, también están grandes almacenes caros como M&S y Brown Thomas. Son calles que los músicos utilizan para expresar su arte en directo, en Grafton se grabaron escenas de la película “Once”.

    Es al final de la calle Nassau donde se encuentra una estatua de bronce de Molly Mallone, el auténtico icono de Dublin, una mujer que vendía pescado durante el día y su cuerpo durante la noche, y que ha originado la canción “Cockles and mussels”, el himno no oficial de Irlanda y que todo buen irlandés debe conocer!

    Río Liffey

    El recorrido por la O’Connell St. nos llevó al edificio del General Post Office. Allí fue donde se estableció el cuartel general durante el levantamiento por la independencia en 1.916 (Easter Rising). Fue atacado por las fuerzas británicas y se reconstruyó, aunque las columnas y en alguna parte de la fachada todavía son visibles los agujeros de los disparos. Situado a poco más de 100 metros del General Post Office se encuentra el «stilleto in the guetto» que en realidad no es más que una enorme estructura picuda, lo cierto es que no le encontré el atractivo.

    Antes de visitar la destilería de Jameson, whisky irlandés por excelencia, gozamos de un agradable paseo por las pasarelas peatonales a orillas del río Liffey acompañados de una temperatura primaveral. En la zona de Smithfield, se encuentra la destilería de Jameson (la otra está en Cork). La entrada 13€, te da acceso a una visita guiada por el museo donde te explican todo el proceso de elaboración del whisky irlandés destilado tres veces (a diferencia con el escocés y el americano), su almacenaje en las diferentes barricas y la historia de como John Jameson fundó la compañía en el s. XVIII. Al final de la visita puedes degustar un Jameson (solo o en combinado).

    Calle de Dublin

    Llegaba la hora de las pintas, y la Guinness fue la ganadora, un icono y el orgullo del país, aunque hay que reconocer que la Murphy’s negra, la Smithwick’s y la Poter (fabricada en el pub Porter House) no tienen nada que envidiarle. Nuestro travesía por los pubs de Dublín, empezando por el Stage head un clásico de la zona centro, luego el Kehoe’s dos plantas y lleno de gente que sale del trabajo y se acerca al centro y finalmente el O’Donoghues pequeño y estrecho en su interior pero con una terraza agradable y que además tiene música en directo.

    Termina de esta forma nuestro primer día en Dublin, siguiente destino Galway, ciudad situada en la costa oeste en la bahía de Galway. Ciudad universitaria y joven, con un intenso crecimiento que se percibe en sus calles.

    Galway nos recibió con lluvia y bastante durante toda la mañana, tanta que tuvimos que cambiarnos de ropa en el B&B…

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