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  • Viajando por los Alpes con la BMW F800ST

    Viajando por los Alpes con la BMW F800ST

    Cuando te planteas un viaje largo debes hacerlo con la tranquilidad y confianza de que aunque pueda haber imprevistos, sorpresas y momentos inesperados, habrá una alternativa para que todo siga su curso, y en caso de cambios la adaptación será natural y sencilla. Tu compañero de viaje será un apoyo proporcionando la diversión y atención en los momentos malos y compartirán las alegrías de los buenos. El recuerdo al final del viaje y pasado un tiempo, debe referirse principalmente al destino en sí, a los planes y aventuras disfrutadas. En este caso yo iba acompañado de una maravilla de la ingeniería y la técnica, suave al tacto, agresiva en curvas, sencilla en el trato y que no exigía más que rodar y rodar.

    La F800ST en los valles de los Alpes

    No voy a soltar ningún rollo técnico (para eso hay cientos de sites donde encontrarlos), quiero describir mis sensaciones. Durante mi ruta por los Alpes (podéis encontrar las etapas en otros posts) la F800ST se comportó como una jabata, aguantando perfectamente los tirones y exigencias del viaje, todo sin rechistar y sin el menor problema ni electrónico ni mecánico. Ahora que actualmente que me estoy planteando el salto a las GS, me surgen muchas dudas como el cambio de correa dentada a cadena, el consumo o la diferencia en calzado. Para un uso que principalmente será por asfalto, aunque tener la opción de salirse a los caminos es un puntazo. Al final no sabes si no te escapas por los caminos porque tu moto no está preparada o porque no te gusta, hay que probar para salir de dudas!

    Me divertí entrando y saliendo en las curvas de los puertos ya que se conducía de una forma sencilla. En las subidas donde se exigía más al motor con el peso y el desnivel, y en las bajadas donde se exigía más a los frenos. Todo sin esfuerzo aparente, controlando en todo momento su posición, la tracción y sin ninguna vibración. Una maravilla.

    Dos maletas cargadas y una bolsa sobredepósito no fueron ninguna carga excesiva para ella, y para mí un alivio de tener mas que suficiente espacio para equipaje y compras. Los sencillos mecanismos de anclaje de las maletas laterales hacían que quitarlas y ponerlas todos los días al final del viaje no llevará más de 5 minutos.

    Como decía ningún problema mecánico ni eléctrico, eso sí es fiabilidad. Por las sensaciones que tengo creo que será así durante mucho tiempo, por lo menos así lo espero!

    La F800ST en los Alpes suizos

    Disfruté como un niño con juguete nuevo. Me encanta viajar, conocer lugares nuevos y hacerlo de la forma más natural e independiente posible, como además lo pude hacer en moto, fue lo máximo. Ser consciente de la libertad de poder decidir el próximo destino sin depender de nada, solo fijar cuál será la siguiente parada. Por supuesto, con lo que me gusta conducir, hacerlo durante todo el tiempo que quisiera encima de una fiera como ésta hizo que gozara durante todo el viaje.

    Los únicos puntos de incomodidad fueron el cansancio de ir sentado durante horas (aunque hagas paradas tu trasero se resiente) y el calor asfixiante recorriendo la costa mediterránea con el traje de la moto. Para el primero espero que la nueva disposición de los estribos en el nuevo modelo F800GT mejore, y respecto al segundo, no hay mucha alternativa salvo prendas más caras y con mayor ventilación.

    Estoy deseando comenzar el próximo viaje en moto…destino, tengo varios, pero se admiten sugerencias!

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapa 7

    Estaba en el séptimo día del viaje y las piernas ya empezaban a notar el cansancio acumulado después de estar encima de la moto entre 5-6 horas al día. Mi siguiente destino era la subida al puerto de Stelvio en los Alpes italianos, pero antes debía abandonar Suiza atravesando dos puertos y una zona de veraneo convertida en un nuevo destino preferente de vacaciones.

    Lago montañas suizas (Bernina)

    La salida de Thusis era en dirección a St. Moritz y nada más salir del pueblo, atravesando un túnel, empieza una subida hacia la zona montañosa de Giesswald. Transitando por una serie de diferentes pueblos rodeados de unos parajes idílicos de montaña, hacen que conducir en moto sea un placer absoluto. Altas montañas y nieves perpetuas se mezclan con verdes praderas colmadas de diferentes tonos verdes. Al llegar a Tiefencastel hay que girar hacia la carretera 3, en dirección a Julierpass.

    El puerto de Julierpass una localización perfecta para una sesión de fotos, y eso debió de

    Montañas suizas

    pensar la pareja que estaba en plena acción, ella con un vestido de novia (o por lo menos eso parecía) colocada encima de unas grandes piedras en medio de un paraje agreste de alta montaña. No tuve tiempo a fijarme bien en todos los detalles, ya que las curvas del puerto y el cruce de las vías del tren, no permitían un despiste. La carretera de la subida está en buenas condiciones y con bastantes curvas consecutivas y muy divertidas. La cima es una gran extensión de vegetación baja de montaña, rocas, lagos y un riachuelo, en definitiva un lugar perfecto para un descanso, bocadillo y sentarse a contemplar el paisaje.

    Silvaplana, justo al terminar la bajada del Julierpass por la carretera 3, está en las orillas del lago Silvaplanersee. Esta es una ciudad eminentemente turística y para disfrutar de los deportes acuáticos (windsurf, kitesurf, etc). El clima, las vistas, las zonas verdes al borde del lago y los restaurantes hacen que sea un destino en auge para el veraneo de los suizos.

    Silvaplana (Suiza)

    Continuando por la carretera 27 se llega a St. Moritz que está situado en las orillas del lago St. Moritzersee. Se trata de una continuación de Silvaplana. Esta ciudad es la nueva zona de veraneo de suizos, alemanes, italianos y francesses. Restaurantes con embarcadero desde donde puedes alquilar pequeños barcos de vela (en esto no soy nada experto), y recorrer tranquilamente el lago mientras disfrutas de unas vistas esplendidas y privilegiadas de los Alpes suizos.

    Mi destino era el puerto de Stelvio (situado en el parque nacional de Stelvio), un puerto mítico del ciclismo en las ediciones del Giro, así que una vez pasado St. Mortiz por la carretera 27 tuve que girar a la derecha y continuar por la 29 en dirección a Tirano/Grosio. Esta ruta atraviesa la zona de montañas de Bernina, que se puede recorrer en un tren panorámico. Al comienzo de la subida se tiene una visión de las nieves perpetuas y glaciares situados en este macizo.

    Parque Nacional de Stelvio

    Una vez pasada esta zona de montañas, entré en Italia con un calor asfixiante agudizado por la ropa de moto, así que estaba deseando volver a encontrarme una zona alta donde sentir el aire fresco en la cara y cuerpo.

    Sólo tenía que seguir la carretera SS38 en dirección Bormio. Al pie de la subida del puerto fue obligada una parada para comer y observar la bajada del puerto Stelvio por un numeroso grupo de ciclistas y motos. Intuí que me esperaba una subida complicada dado la gran cantidad de vehículos. Los italianos, no voy a descubrir nada nuevo, ojo con su conducción, es increíble como se la juegan en estas carreteras de montaña, y no tanto los que van en moto como los que iban en coches (que al final van más protegidos) que parecen tomar las curvas queriendo derrapar como en una pista de entrenamientos.

    Puerto de Stelvio

    La subida en sí misma es impresionante, el paisaje de este puerto es completamente rocoso, casi un paraje lunar. Una carretera situada a más de 2.700 metros, es la carretera pavimentada más alta de los Alpes. Tiene varios puntos extremadamente estrechos, dificultando la circulación, sobre todo cuando se pasa por una de sus 48 curvas cerradas. Maravilloso verla desde la cima.

    Lo que me encontré en la cima, tiendas, restaurantes, hoteles, puestos de comida, y motos y más motos, BMW, Ducati, Harley-Davison, Honda, Buell, etc…un auténtico paraíso para los que disfrutamos contemplando estas obras de arte.

    Hay un camino de subida por una de las laderas que lleva hasta la cima donde hay una cafetería y unas vistas privilegiadas de toda la cadena de montañas del parque. Estaban en obras, reconstruyendo edificios, haciendo otros nuevos y mantenimiento de estructuras antes de que llegue la temporada de nieve y esquí en el invierno. Durante la bajada de Stelvio fue donde tuve el único problema con la moto durante el viaje, ya que en una de las curvas en la que iba situado detrás de tres coches, la parada del primero al pasar una curva cerrada me dejó en una situación complicada en medio de una curva, sin opción a poner el pie y aguantar la moto, así que corrigiendo al lado contrario pude estabilizarme…en fin…

    Lagundo (Italia)

    La bajada del puerto por la SS38, bordeando el parque natural y con dirección hacia Lago di Garda, pero era imposible llegar en el mismo día, así que la parada llegado el momento fue en Lagundo. Esta bajada conduce a un valle con viñedos y plantaciones de maíz, centeno, y más cereales. Allí tuve que recorrer el pueblo buscando hostales y pensiones hasta que puede encontrar uno que tuviera habitaciones disponibles. En esta época la ocupación de turistas suizos, alemanes e italianos que buscan en los Alpes la tranquilidad de la naturaleza y el trekking, hacen laborioso encontrar habitación (aunque siempre está la opción del camping).

    Día 7, después de 500km desde que salí esa mañana de Thusis, llegaba el merecido descanso…y después de mucho buscar encontré habitación en la pensión Hauenstein. Al día siguiente salía hacia el Lago di Garda y Verona.

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapa 6

    Desde las Rheinfalls, una vez degustada una mega-salchicha en el restaurante me tocaba bajar hacia Italia bordeando el lago Bodense. Atravesaría Alemania, Austria, Lietchestein, Suiza y finalmente Italia, al menos, ese era el plan.
    En Alemania, sin límite de velocidad puedes dar rienda suelta a tu afición por la velocidad además las autopistas están en perfectas condiciones. La ruta, siguiendo la A4/E41 dirección Stuttgart y posteriormente se coge la B31 con dirección Lindau. Hay que mantenerse en ésta hasta la siguiente indicación de Austria.
    La carretera B31 bordea el lago Bodense, por lo que se atraviesan una sucesión de pueblos y ciudades situados a sus orillas, al igual que sucede en los lagos Lugano, di Garda y Como. Se nota que es una de las zonas de veraneo de los alemanes, suizos y austriacos por la gran actividad y los atascos frecuentes, así que paciencia. El asfalto está perfecto, y las vistas son espléndidas, por lo que es una ruta para conducir la moto y recrearse en las curvas.

    El lago en sí ya hace de frontera con estos países y es un lugar perfecto para los deportes acuáticos (windsurf, vela, ski acuático, etc). Una parada en la basílica Birnau, espectacular la decoración y pinturas de su interior. Las vistas desde el patio delantero del lago y viñedos me obligaron a unos momentos de descanso y relax.
    El paso entre Alemania y Austria a través del túnel en la A14 estaba colapsado, ya que se pasa de tres a un carril, pero si vas en moto todos los coches te van haciendo hueco, así que no se invierte tanto tiempo.

    Sorprende el buen rollo y respeto con las motos, es algo recíproco y es de agradecer. Una parada, obligada para estirar las piernas, en un área de servicio de la autopista me crucé con una familia alemana que preparaban la merienda a sus niñas, y tuvieron la brillante idea de compartir un pepino conmigo, muy agradecido, pero no conseguí que dijeran el nombre en castellano!

    Desde la autopista ya se encuentran las indicaciones para la ciudad austriaca de Feldkrich. Pequeña, con calles empedradas, comercios, cervecerías y restaurantes. Típica ciudad de montaña, pequeña, ordenada, agradable y silenciosa.
    Desde allí a Vaduz en Liechtenstein. Las indicaciones por la B190, y se pasa la frontera (indicada por un sencillo cartel y un pequeño paso de aduanas) a este pequeño país. En realidad no sabrías que se ha cambiado de estado de no ser por las indicaciones y letreros. Situado en un valle rodeado de montañas, Vaduz fue una ciudad de paso para continuar mi camino hacia Italia.

    De nuevo atravesé la frontera de Suiza,  siguiendo la A13 con dirección Italia (Grosio). Se hacía de noche y necesitaba ducharme, cenar y dormir, desde luego no iba a llegar a Italia hoy. Así que mi parada al azar fue en el pueblo de Thusis.

    Dos hoteles, uno completo, así que las opciones eran, el Hotel Weiss Kreuz o continuar. Regateando con la recepcionista conseguí un descuento y una cerveza en el bar. Aún así, demasiado caro, pero pude disfrutar de una buena habitación, wifi (en la última planta) y una cerveza en la terraza con vistas a las montañas que aprecié en todo su esplendor a la mañana siguiente degustando el desayuno.

    Es la época final de las vacaciones de verano, por lo que abundan los que buscan montaña y trekking en los Alpes, así que al día siguiente el pueblo estaba en plena ebullición de motos, caravanas, excursionistas…yo seguía camino hacia Italia, el siguiente destino sería St. Moritz pasando por el Julierpass…

  • Ruta en moto a los Alpes. Etapas 1 y 2

    Estas dos primeras etapas de la ruta a los Alpes han sido kilómetros y más kilómetros.

    El primer día, saliendo desde Madrid, 800km para dormir en un hotel de Perpignan.
    El hotel Victoria, que encontré a las 22h, después de deambular por las salidas de la A9 en varios polígonos. Aunque caro, la habitación estaba limpia y completa (AA, wifi) y el personal excelente, además la moto pudo dormir en garaje (sin coste). No recomiendo los hoteles Kyriad, son supercaros (95€/noche/indv)

    Perpignan me ha gustado, tiene ese aire de las pequeñas ciudades francesas que nos muestran en las películas. Ha formado parte de la historia de Cataluña. El Castellet, que es además el símbolo del ayuntamiento, está situado al comienzo del casco histórico. Calles estrechas con tiendas, cafés y restaurantes. Evidentemente hice lo típico de tomarme un café en una terraza observando el paso de la gente.
    La catedral de San Jean-Baptiste, a la que están reparando la torre.
    Los márgenes del canal están llenos de restaurantes, agradable y relajante escenario. Merece la pena entrar al patio del hotel de Ville.
    Llegar hasta aquí me supuso llenar tres depósitos, el último de ellos en un polígono comercial de Perpignan, con todo cerrado por la noche, tienes que aceptar primero el cargo en la tarjeta y luego echas. Un par de franceses se acercaron con una extraña historia de gasolina y un billete de 10€…lo siento, no entiendo francés…y allí nadie parecía entenderlos.

    Desde Perpignan, y por la carretera de la costa (D209) llegué a Narbona. Un recorrido que es digno de disfrutar, por la costa mediterránea francesa, una sucesión continua de viñedos y pueblos costeros.

    Narbona, ciudad de origen romano y que conserva una parte de la Via Domitia que discurría por la ciudad. Atravesada por canales, cuyas aguas no parecían muy limpias, sus callejuelas están repletas de cafeterías y restaurantes (tortillas, ensaladas, sandwiches, baguettes, etc) que no son demasiado baratos.
    Mi selección fue un restaurante regentado por dos mujeres, Reataurant Grignotage. Excelente trato y comida, muy bien de precio.
    La catedral de San Justo y San Pastor inacabada, forma parte del Palacio Nuevo de Narbona junto con el palacio de los Arzobispos. La torre de Donjon Gilles situada en el centro histórico pertenece al palacio de los Arzobispos que tiene el Museo de Arte.
    Los que prefieran la playa, también y no está a más de 15min en coche.
    En definitiva una ciudad para visitar en un día en el recorrido de la costa francesa.

    Continuando por la carretera D209, sucesión de mas viñedos antes de llegar a Montpellier. Una parada, es la facilidad que te proporciona la moto, para fotografiar las extensiones de viñedos.
    Indispensable visitar la Place de la Comedie. Ahí está la oficina de turismo que me encontraron y reservaron un hotel a 5 minutos de la plaza, que grande la chiquita de rasgos asiáticos que me atendió.
    La explanada Charles De Gaulle, Jardin du Champ de Mara, son perfectos para relajarse en alguno de los kioskos o simplemente pasear y observar a la gente, leer un libro, tirar fotos, …
    Los cafés de la plaza para tomarse una cerveza y disfrutar las actuaciones de los artistas en la calle. Hay un tiovivo estilo años veinte que le da un toque vintage.
    La Opera Comedie, tiene una iluminación por la noche azul preciosa.
    Todas las calles por la zona de la Pl. et Halles Castellane son para recorrer con calma, por la abundancia de tiendas y cafes.
    La cerveza, más que merecida después de los líquidos perdidos en el viaje, en el Cafe Riche (la Abbaye d’Affligen está buena).
    El hotel Des Étuves, excelente. Habitación con vistas a la calle, baño en la habitación, wifi, sin AA, por 43€. Ojo, la escalera es estrecha y no hay ascensor, así que si tienes que subir equipaje…

    Bastante educados y respetuosos los franceses con las motos. También en las autopistas, como la A9, donde dan rienda suelta a sus deseos de velocidad, pero aún ahí son pacientes y guardan la distancia. Nada que ver con nosotros por ejemplo en la A2 o A7, porque los hay que se piensan que son su circuito Motorland particular…

    Mañana llegaré hasta Grenoble para emprender el paso de los puertos en los Alpes, me esperan unos 300km.

    Estos dos primeros días me refuerzan en la convicción de que viajar en moto es exigente, excitante, peligroso, reconfortante y sobre todo, sensación de libertad.

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    Llegando a Grenoble, ya se empiezan a ver los Alpes
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